Si nada lo remedia, Saab no será la única víctima que terminará cobrándose el hundimiento del fabricante de Trollhattan. Como bien sabes, porque lo hemos repetido una y otra vez durante los últimos dos años, Swedish Automobile NV, alias SWAN, no sólo es propietaria de la compañía que conocemos por el emblema del grifo, sino también del constructor de superdeportivos holandés (o más bien de raíces holandesas, porque ahora fabrica en Inglaterra) Spyker, convertida en el rostro público para realizar la maniobra de adquisición de Saab. El problema que tiene ahora Spyker es que las deudas contraídas por su matriz tras la compra y fracaso de Saab son enormes, y hace tiempo que las cosas no pintan nada bien para los de Zeewolde.
La última vez que Spyker apareció por aquí con carácter protagonista fue hace cuatro meses, cuando supuestamente se alcanzó un acuerdo para vender la compañía a un grupo de inversiones estadounidense por 32 millones de euros. Al final todo quedó en papel mojado, así que SWAN ha anunciado que "explorará las opciones para financiar sus actuales funciones y el negocio de Spyker". De no fructificar estas medidas, la dirección de SWAN "consideraría todas las opciones" para al alcance de la matriz, incluyendo el cierre de la empresa matriz.
El más inmediato problema para SWAN es que los tres miembros de la junta de supervisión han anunciado hoy que dejarán la empresa por diferencias de parecer con Victor Muller en la forma de financiar la compañía. Para más inri, la única persona que podría nombrar una nueva junta de supervisión no es otro que el ínclito Vladimir Antonov, investigado por un monumental escándalo de malversación de fondos y fraude en los países bálticos.
Mientras tanto, Muller afirma que si bien está negociando la venta de Spyker, también se muestra receptivo a cualquier alternativa que permita "retener el negocio de Spyker bajo SWAN y ampliarlo a través de adquisiciones". Patidifusos nos deja...